lunes 13 de julio de 2009

¿Es la militarización la solución?

Por: Ana María Mariño

El departamento de Arauca, es uno de los más violentos de Colombia debido a las diferentes interacciones de grupos que tienen presencia en esta región, lo cual ha llevado a dinámicas de conflicto que afectan la vida diaria de la población civil.


En la actualidad, Arauca posee problemáticas de diferente índole, pero probablemente uno de los factores que más afecta los aspectos sociales, económicos, políticos y militares, es la falta de presencia Estatal. Pese a que la fuerza pública del Estado lleve acabo misiones de control militar, esta no puede convertirse la única representación del Estado, pues para que esta sea integral se requiere de una asistencia institucional descentralizada. Lo anterior significa que cada institución debe de llevar acabo funciones específicas en dicho territorio, como por ejemplo salud, educación, vivienda, contraloría, fiscalía, procuraduría etc., ya que lo por lo pronto, la única acción que ha sido posible es una militarización de Arauca.

En el departamento de Arauca, hay actividades constantes de grupos al margen de la ley, tales como el ELN y las FARC, sin olvidar la presencia paramilitar de años atrás. Estos grupos se han enfrentado constantemente entre ellos y el ejército, cobrando las vidas de indígenas, campesinos y en de la general población civil que queda atrapada en medio del fuego cruzado. Igualmente muchos de los habitantes de este departamento han sido obligados a formar parte de los grupos al margen de la ley o han sido desterrados de sus tierras.

Existen también en la zona grandes inversiones de capital transnacional a través de Repsol y Oxy, las cuales han exigido el dominio regional y la garantía para la explotación de petróleo. Lo que suma un componente adicional para el caso de los indígenas, pues la presencia de las multinacionales y las acciones de extracción de petróleo los ha desplazado de sus tierras, sin conservar su tradición cultural.

El pasado 15 de marzo, el grupo FARC-EP, declaró un paro armado en el departamento de Arauca, imposibilitando el acceso a la zona, el transporte, las actividades rutinarias, y el abastecimiento de los productos básicos. A partir de esta emergencia, los líderes obreros propusieron establecer caravanas protegidas por alguna ONG (Cruz Roja, Acción Social entre otras), mas no de las fuerzas pública del Estado (DAS, Ejército o Policía). Ante esta propuesta, varios representantes de multinacionales los acusaron de estar apoyando el paro armado, y de igual forma el gobierno envió caravanas con el apoyo de los militares, lo cual creo situaciones de fuego cruzado dando como heridos y muertos varios trabajadores de la zona.

En consecuencia de los acontecimientos recientes del departamento, los indígenas se movilizaron para protestar en contra de los hostigamientos por parte de los grupos al margen de la ley, las multinacionales y las acciones del gobierno nacional que resultaron prejudiciales. Reclamando así los derechos que les están siendo violados a los ciudadanos de la región, no sólo por las consecuencias del conflicto armado sino también por las precarias condiciones de vida del departamento.

De esta forma esta visto que la sola presencia militar del Estado no ha sido suficiente para solucionar los problemas y que por el contrario esta agravando la situación. Valdría la pena entonces revisar las opciones de la población civil quien resulta ser la más afectada en la lucha contra la guerra y el terrorismo de los grupos al margen de la ley en esta zona. Y volver al debate acerca de las prioridades de la región, bien sea si es necesario acabar con el conflicto armado para dotar de mejores condiciones sociales a la población o si garantizar la presencia del Estado en otros ámbitos diferentes al militar para darle alguna garantía o respiro a la población civil de Arauca.

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